miércoles, 30 de septiembre de 2015

El jarro enlozado.

En un pueblo rural aún es posible encontrar tesoros.  Eso me pasó a mí recorriendo calles con almacenes "a la antigua".  Lugares abarrotados de cosas que sí sirven y que sí son necesarias.  Por ejemplo, todos necesitamos un jarro enlozado para medir:




Tiene las marcas muy claras, por dentro.


Y un diseño muy clásico por fuera.  Es realmente un tesoro.
Nota:  y vale su elevado precio, pues está hecho para durar. Y le ha gustado mucho a mi amado amor (eso es lo que más me importa).




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