Una corta caminata por el barrio guardaba una sorpresa magnífica de la naturaleza: un tronco "apestado" de esas formaciones conocidas como "orejas". Las causa la húmedad. Se veían fantásticas. Me parece un diseño tan caprichoso y tan decorativo; en ningún caso, lo tomo como una patología del tronco. Quedé impresionada. Volví contenta con las fotos del singular espectáculo natural.
"Reir mucho y con frecuencia; conquistar el respeto de las personas inteligentes y el afecto de los niños; ganar el aprecio de los críticos honestos y soportar la traición de los falsos amigos. Apreciar la belleza, encontrar lo mejor en los demás; dejar el mundo un poco mejorado, ya sea por un niño sano, un jardín o una condición social redimida; saber que, por lo menos, otra vida ha respirado más fácilmente porque ud. ha vivido. Esto es el éxito. (Ralph Waldo Emerson)".
domingo, 31 de julio de 2016
miércoles, 11 de mayo de 2016
Siempre se vuelve a la Comarca...
En el otoño es necesario volver a la comarca. Por el camino de añosos castaños el paisaje alegra. Los lugareños están en plena recolección y saludan a lo largo del recorrido.
A la comarca se vuelve en busca de los frutos necesarios y te regalan un vistazo general de la exitosa cosecha:
Estas son las semillas escogidas, las que garantizan la continuidad de las especies predilectas: habas, maíz y zapallo. Aguardaran, en la bodega, el momento de cumplir su cometido.
De la querida comarca, y de su gente, nos vamos con nuestra carga preciada: porotos para el año, de la mejor calidad y con las mejores intenciones de volver. Dios quiera...
domingo, 7 de febrero de 2016
Sandias y melones.
Este es un milagro. No pensé, en mi vida, que iba a ver crecer sandias y melones en el patio. Pero allí están, gracia dívina que lo ha permitido.
Crecen por las noches y se cubren con sus hojas durante el dia. Son maravillosas... un milagro!!
viernes, 29 de enero de 2016
Zapallos: italianos y otros.
Poner dos semillas en la tierra, muy preparada para ellas, y ver como dos matas inconmensurables invaden el terreno es una experiencia de un mundo ya pasado. Fue como volver al Edén; así le llama mi esposo a su huerto: El pequeño Edén.
Los primeros "bebés" para deleitarnos de tan sólo verlos y usarlos en una ensalada fresca y hermosa.
Las flores son espectáculo aparte.
De aquí para adelante la cosecha va en serio. A la fecha, van algo de 40 unidades recogidas y compartidas.
Y como broche de oro: en el fondo del patio, aparece este otro ejemplar. Al parecer, es silvestre, habrá que averiguar, es más grande y oscuro que los otros, irrumpe como un "cachalote" desde su mata y nos atemoriza!! Es tan hermoso.
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