viernes, 29 de enero de 2016

Zapallos: italianos y otros.

Poner dos semillas en la tierra, muy preparada para ellas, y ver como dos matas inconmensurables invaden el terreno es una experiencia de un mundo ya pasado. Fue como volver al Edén; así le llama mi esposo a su huerto: El pequeño Edén.


Las flores son espectáculo aparte.


Los primeros "bebés" para deleitarnos de tan sólo verlos y usarlos en una ensalada fresca y hermosa.


De aquí para adelante la cosecha va en serio. A la fecha, van algo de 40 unidades recogidas y compartidas. 



Y como broche de oro:  en el fondo del patio, aparece este otro ejemplar. Al parecer, es silvestre, habrá que averiguar, es más grande y oscuro que los otros, irrumpe como un "cachalote" desde su mata y nos atemoriza!!  Es tan hermoso.

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